31 de julio de 2013



SOLICITUD DE EMPLEO

He militado largamente 
en oscurísimos recintos
de donde traigo una batalla
que no se termina nunca.
Estoy en guerra casi todo el tiempo
y espero que me gane una paloma.

La verdad es que también sirvo 
para desordenarlo todo.
Con qué cuidado precipito
plantillas en la primavera,
y alterando sensatos equilibrios
me dan lo mismo números que grillos.

No faltaría a la modestia
si dijera que siempre estuve
muy dotada para el olvido.
Guardo volúmenes de ausencia,
antologías de temblor marchito,
catálogos de deudas y neblinas.

He trabajado anteriormente
en invisibles oficinas
llenas de crisis apilada
y documentos vegetales,
donde los pájaros me habilitaron
con un diploma de mirarlos siempre.

Diré también para abreviar
que estudio lágrimas modernas
y pienso publicar un libro
de suspiros cuando me muera,
y que tengo por todo patrimonio
un montón de relámpago vigente

Todos estos antecedentes
Animan a solicitar
que me permitas ocuparme
en derrumbar sobre tus manos
la dulzura que pongo inútilmente
sobre manteles de confiterías.

Quiero por fin tener empleo
de suavísima permanencia
adentro de tu corazón,
coser con lágrimas y arrimo
toda fatalidad que te amenace
con botones caídos o desgracias.

Quiero servirte de costumbre
y que utilices lo que soy
para fundar una sonrisa
o ceremonias con pañuelos,
o para siempre, o para lo que quieras,
desde un copo de nieve hasta el amor.

María Elena Walsh







ODA AL PERRO 


El perro me pregunta
y no respondo.
Salta, corre en el campo y me pregunta
sin hablar
y sus ojos
son dos preguntas húmedas, dos llamas
líquidas que interrogan
y no respondo,
no respondo porque
no sé, no puedo nada.

A campo pleno vamos
hombre y perro.

Brillan las hojas como
si alguien
las hubiera besado
una por una,
suben del suelo
todas las naranjas
a establecer
pequeños planetarios
en árboles redondos
como la noche, y verdes,
y perro y hombre vamos
oliendo el mundo, sacudiendo el trébol,
por el campo de Chile,
entre los dedos claros de septiembre.


Vamos
hombre y perro reunidos
por la mañana verde,
por la incitante soledad vacía
en que sólo nosotros
existimos,
esta unidad de perro con rocío
y el poeta del bosque,
porque no existe el pájaro escondido,
ni la secreta flor,
sino trino y aroma
para dos compañeros,
para dos cazadores compañeros:
un mundo humedecido
por las destilaciones de la noche,
un túnel verde y luego
una pradera,
una ráfaga de aire anaranjado,
el susurro de las raíces,
la vida caminando,
respirando, creciendo,
y la antigua amistad,
la dicha
de ser perro y ser hombre
convertida
en un solo animal
que camina moviendo
seis patas
y una cola
con rocío.


Pablo Neruda








30 de julio de 2013

Autorretrato

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros 
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.

¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

Nicanor Parra












Sonetos II

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

El mar y tú, su mar, el mar espejo: 
roca que escala el mar con paso lento, 
pilar de sal que abate el mar sediento, 
sed y vaivén y apenas un reflejo. 

De la suma de instantes en que creces, 
del círculo de imágenes del año, 
retengo un mes de espumas y de peces, 

y bajo cielos líquidos de estaño 
tu cuerpo que en la luz abre bahías 
al oscuro oleaje de los días.

Octavio Paz
Foto: Verano en Punta del Este






"¡Café de los Angelitos!
¡Bar de Gabino y Cazón!
Yo te alegré con mis gritos
en los tiempos de Carlitos
por Rivadavia y Rincón.

¿Tras de qué sueños volaron?
¿En qué estrellas andarán?
Las voces que ayer llegaron
y pasaron, y callaron,
¿dónde están?
¿Por qué calle volverán?

Cuando llueven las noches su frío
vuelvo al mismo lugar del pasado,
y de nuevo se sienta a mi lado
Betinotti, templando la voz.

Y en el dulce rincón que era mío
su cansancio la vida bosteza,
porque nadie me llama a la mesa de ayer,
porque todo es ausencia y adiós."

José Razzano - Cátulo Castillo
(Estrofas del Tango Café de los Angelitos) 








29 de julio de 2013





HOY TU TIEMPO ES REAL

Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
Y aunque otros olviden tus festejos
Las noches sin amos quedaron lejos
Y lejos el pesar que desalienta.

Tu edad de otras edades se alimenta
No importa lo que digan los espejos
Tus ojos todavía no están viejos
Y miran, sin mirar, más de la cuenta

Tu esperanza ya sabe su tamaño
Y por eso no habrá quien la destruya
Ya no te sentirás solo ni extraño.

Vida tuya tendrás y muerte tuya
Ha pasado otro año, y otro año
Les has ganado a tus sombras, aleluya.



 Mario Benedetti







EL DIAGNOSTICO Y LA TERAPEUTICA

El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. 
A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, y padecemos fiebres desvastadoras  y  sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces. 

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café, en la sopa, o en el trago. Se puede provocar pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. 

El amor es sordo al Verbo Divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto del gobierno que pueda con él ni pócima capáz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo. 

Eduardo Galeano












EL PENSAMIENTO VIVO DEL DR. RENÉ FAVALORO EN UN NUEVO ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO


“Estoy en contra de los que no se comprometen ni individual, ni familiar, ni socialmente. De los que hablan y no hacen.

La única aristocracia, el único elitismo, es el de las neuronas. A la universidad tienen que entrar todos pobres y ricos, pero con comprobada capacidad neuronal.

Soy nacionalista . Un nacionalista enloquecido. Pero sin zeta y sin trampas, como la mayoría de los nacionalistas.

No me siento dueño de la verdad. De ninguna verdad. Pero cuando creo en una, la grito a los cuatro vientos.

El que manda, el jefe, debe estudiar y capacitarse. Debe ser el primero en llegar y el último en irse de su puesto de trabajo. Pero aquí todos buscan el acomodo, el camino fácil.

El peor consejo que oí en mi vida es el que dice: "El que no llora, no mama. Hay que borrarlo para siempre y cambiarlo por el que no trabaja, no mama.

Muchos dicen que soy nihilista. Otros, que soy demasiado idealista: casi ingenuo. Pero se equivocan: soy realista. Y como soy realista, no le tengo miedo al capital extranjero. Les tengo miedo a los vagos argentinos.

Los genios no existen. A la capacidad individual hay que agregarle siempre el trabajo y la dedicación. El genio se construye con sangre, sudor y lágrimas.

Mi alma está llena de sufrimiento. Vivo sufriendo todo el día: el sufrimiento también es positivo. Pero salgo enseguida. Yo no creo en el psicoanálisis. Uno tiene que emerger sólo, arrancar sólo.

Sigo creyendo que el factor de riesgo de toda esta violencia es la droga. Yo recuerdo la década del 30 y vi la pobreza que había pero no existía la violencia que hay ahora, por que habla solidaridad.

Tiene que venir una etapa de culturización, en donde los medios de comunicación sean utilizados en forma correcta, en donde se debatan y discutan ideas interesantes.

La sociedad se ha ido pervirtiendo desde hace muchos años y vivimos en contrasentido todos los adelantos tecnológicos, tan importantes para la humanidad, han traído como consecuencia el desempleo y la desigualdad social. Si analizamos la distribución de las riqueza veremos que, a medida que pasan los años, la diferencia es cada vez mayor los ricos son más ricos y los pobres más pobres.

Yo me conformaría con que el corazón de los argentinos tuviera tres cosas: honestidad, responsabilidad y solidaridad."

Dr. René Favaloro






28 de julio de 2013



El sueño imposible

Soñar lo imposible soñar,
vencer al invicto rival,
sufrir el dolor insufrible,
morir por un noble ideal.

Saber, enmendar el error.
Amar, con pureza y bondad.
Querer, en un sueño imposible,
con fe, una estrella alcanzar.

Ese es mi afán,
y lo he de lograr,
no importa el esfuerzo,
no importa el lugar,
saldré a combatir y mi lema será
defender la virtud aunque deba
el infierno pisar.

Porque sé que si logro ser fiel
a tan noble ideal,
dormirá, mi alma en paz al llegar
el instante final.

Y será este mundo mejor
porque yo, sin rendirme jamás,
busqué, en mi sueño imposible
poder una estrella alcanzar.

 Joe Darion y Mitch Leigh
Foto: "Aproximación a la vida"






"Dibujar es, primeramente, mirar con los ojos, observar, descubrir. Dibujar es aprender a ver, a ver nacer, crecer, expandirse, morir, a las cosas y las gentes. Hay que dibujar para interiorizar aquello que ha sido visto, y que quedará entonces escrito en nuestra memoria para el resto de nuestra vida.
Dibujar es también inventar y crear. El fenómeno de la invención no puede sobrevenir más que con posterioridad a la observación. El lápiz descubre y después entra en acción para conducirnos mucho más allá de lo que tenéis bajo los ojos. Hay que penetrar en el corazón mismo de las cosas mediante la investigación y la exploración.

El dibujo es un lenguaje, una ciencia, un medio de expresión, un medio de transmisión del pensamiento. En virtud de su poder perpetuador de la imagen de un objeto, el dibujo puede llegar a ser un documento que ontenga todos los elementos necesarios para poder evocar el objeto dibujado, en ausencia de éste.

El dibujo permite transmitir íntegramente el pensamiento, sin el apoyo de explicaciones escritas o verbales. Ayuda al pensamiento a cristalizarse, a tomar cuerpo, a desarrollarse. Para el artista, el dibujo es la única posibilidad de entregarse, sin restricciones, a investigar el gusto, las expresiones de la belleza y la emoción. Para un artista el dibujo es el medio por el cual investiga, escruta, anota y clasifica; es el medio de servirse de aquello que desea observar y comprender, y luego traducir y expresar.
El dibujo puede prescindir del arte. Puede no tener nada que ver con él. El arte, por el contrario, no puede expresarse sin el dibujo".

Le Corbusier





Flotando en el viento

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
Antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares debe surcar la blanca paloma
Antes de dormir sobre la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón
Antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,

¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba
Para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre
Para poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda
Que ya ha habido demasiados muertos?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,

¿Cuántos años puede permanecer una montaña
Antes de ser arrastrada al mar?
¿Cuántos años pueden algunas gentes vivir
Antes de conocer la libertad?
¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
fingiendo no ver nada?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.

Bob Dylan





27 de julio de 2013



Villa Ocampo en San Isidro
Mirá si querré esta casa que cada día veo las figuras del Tata Ocampo, mi abuelo, paseando con tío López por el corredor donde aprendí a caminar.
Tenía cinco años cuando murió el Tata Ocampo. Fue la primera noticia sobre la muerte y sentí pánico.
En Villa Ocampo había un laguito con cisnes. Son malos, a pesar de ser tan blanquitos.
¡Está todo lleno de piedritas, qué colores, qué suavidad!
Me gustan más que las bolitas de la juguetería.
Era una niña cuando escribí esto.

Todo era ceremonia en esa casa donde los niños éramos la razón de vivir de todos. Nos cuidaban hasta del aire. Había terror por las enfermedades y nuestro aspecto debía ser impecable. 

Victoria Ocampo
Foto: Villa Ocampo





Si Buenos Aires no fuera así

Buenos Aires tiene un río
que lo acuna,
que lo besa,
si no fuera así, así,
¡ay que gran tristeza!

Tiene noche y en su magia,
una gris melancolía,
si no fuera así, así,
yo no lo querría.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco, de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Buenos Aires tiene el vuelo
de palomas, que alegría,
si no fuera así, así,
yo me moriría.

Tiene el juego de los niños
en las plazas asoleadas,
si no fuera así, así,
no tendría nada.

Tiene canto, tiene vino,
al amanecer,
y un amigo en el camino,
siempre ha de tener,
siempre ha de tener.

Tiene el tango tan sentido,
de Pichuco,
de Piazzolla,
si no fuera así, así,
que cuidad tan sola.

Eladia Blázquez
Foto: Vista del Puerto de Buenos Aires










" La locura no se puede encontrar en estado salvaje. La locura no existe sino en una sociedad, ella no existe por fuera de las formas de la sensibilidad que la aíslan y de las formas de repulsión que la excluyen o la capturan. Así, se puede decir que en la Edad Media, y después en el Renacimiento, la locura está presente en el horizonte social como un hecho estético o cotidiano; después en el siglo XVII  a partir del internamiento¾ , la locura atraviesa un periodo de silencio, de exclusión. Ella ha perdido esa función de manifestación, de revelación que tenía en la época de Shakespeare y de Cervantes (por ejemplo, Lady Macbeth comienza a decir la verdad cuando deviene loca), ella deviene irrisoria, falaz. 

Finalmente, el siglo XX somete la locura, la reduce a un fenómeno natural, la liga a la verdad del mundo. De esta toma de posesión positivista debían derivar, de una parte, la filantropía despreciadora que toda psiquiatría manifiesta frente al loco y, de otra parte, la gran protesta lírica que se encuentra en la poesía desde Nerval hasta Artaud, y que es un esfuerzo por volver a dar a la locura una profundidad y un poder de revelación que habían sido aniquilados por el internamiento.
(...)
El lenguaje último de la locura es el de la razón, pero envuelto en el prestigio de la imagen, limitado al espacio de la apariencia que la define, formando así los dos, fuera de la totalidad de las imágenes y de la universalidad del discurso, una organización singular, abusiva, cuya particularidad obstinada constituye la locura. A decir verdad ésta no se encuentra por completo en la imagen, que por sí misma no es verdadera ni falsa, ni razonable ni loca, tampoco está en el razonamiento que es forma simple, no revelando más que las figuras indudables de la lógica. Y sin embargo, la locura está en la una y en la otra. En una figura particular de su relación. "

Michel Foucault 
(Fragmento de "Locura y Civilización)
Fotos: "Cada una en lo suyo" 





26 de julio de 2013



"Un nuevo personaje había aparecido en la localidad: una señora con un perrito. Dmitri Dmitrich Gurov, que por entonces pasaba una temporada en Yalta, empezó a tomar algún interés en los acontecimientos que ocurrían. Sentado en el pabellón de Verney, vio pasearse junto al mar a una señora joven, de pelo rubio y mediana estatura, que llevaba una boina; un perrito blanco de Pomerania corría delante de ella.

 Después la volvió a encontrar en los jardines públicos y en la plaza varias veces. Caminaba sola, llevando siempre la misma boina, y siempre con el mismo perrito; nadie sabía quién era y todos la llamaban sencillamente «la señora del perrito».
 «Si está aquí sola, sin su marido o amigos, no estaría mal trabar amistad con ella», pensó Gurov.
 Aún no había cumplido cuarenta años, pero tenía ya una hija de doce y dos hijos en la escuela. Se había casado joven, cuando era estudiante de segundo año, y por entonces su mujer parecía tener la mitad de edad que él. Era una mujer alta y tiesa, de cejas oscuras, grave y digna, y como ella misma decía, intelectual. Leía mucho, usaba un lenguaje rebuscado, llamaba a su marido no Dmitri, sino Dimitri, y él en secreto la consideraba falta de inteligencia, de ideas
limitadas, cursi. 

Estaba avergonzado de ella y no le gustaba quedarse en su casa. Empezó por serle infiel hacía mucho tiempo -le fue infiel bastante a menudo-, y, probablemente por esta razón, casi siempre hablaba mal de las mujeres; y cuando se tocaba este asunto en su presencia, acostumbraba llamarlas «la raza inferior». Parecía estar tan
escarmentado por la amarga experiencia, que le era lícito llamarlas como quisiera, y, sin embargo, no podía pasarse dos
días seguidos sin «la raza inferior». 

En la sociedad de hombres estaba aburrido y no parecía el mismo; con ellos se mostraba frío y poco comunicativo; pero en compañía de mujeres se sentía libre, sabiendo de qué hablarles y cómo comportarse; se encontraba a sus anchas entre ellas aunque estuviese callado. En su aspecto exterior, su carácter y toda su naturaleza, había algo de atractivo que seducía a las mujeres predisponiéndolas en su favor; él sabía esto, y diríase también que alguna fuerza desconocida lo llevaba hacia ellas."

Anton Chejov 
(Fragmento de "La dama del perrito") 








ESQUINA PELIGROSA

El señor Epidídimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había vivido cuando era niño y trabajaba como dependiente de almacén. 

Le ordenó a su chofer que lo condujese hasta aquel barrio humilde y remoto. Pero el barrio estaba tan cambiado que el señor Epidídimus no lo reconoció. En lugar de calles de tierra había bulevares asfaltados, y las míseras casitas de antaño habían sido reemplazadas por torres de departamentos. 

Al doblar una esquina vio el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años.

-Deténgase aquí. -le dijo al chofer. Descendió del automóvil y entró en el almacén. Todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías, la anticuada caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio de la mercadería. 

El señor Epidídimus percibió el mismo olor de sesenta años atrás: un olor picante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, a acaroína. El recuerdo de su niñez lo puso nostálgico. Se le humedecieron los ojos. Le pareció que retrocedía en el tiempo.

Desde la penumbra del fondo le llegó la voz ruda del patrón:

-¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido, como siempre.

El señor Epidídimus tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina, y salió a hacer el reparto. 

La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal.

Marco Denevi
Foto: Almacén en Barrio de Almagro 







El futuro

Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar










25 de julio de 2013




Puentes

Yo dibujo puentes
para que me encuentres:

Un puente de tela,
con mis acuarelas...

Un puente colgante,
con tiza brillante...

Puentes de madera,
con lápiz de cera...

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos...

Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles...

Y Tú...¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno...
¡No cruzas ninguno!

Más... como te quiero...
dibujo y espero.

¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!

Elsa Bornemann
(Poema de "El libro de los chicos enamorados")
Foto: Avda. Sarmiento