30 de junio de 2014



"Porque lo bello
no es más que ese grado terrible 
que todavía podemos soportar.
Y si lo admiramos tanto es solo
porque impasible, desdeña destruirnos.
Todo ángel es terrible. 
Así pues, me contengo
y ahogo el clamor de mi oscuro sollozo."

R.M. Rilke








27 de junio de 2014







El Cielo está dentro de mí


En lo alto de la sierra
Me detuve a descansar
Pero sentí que me iba
Sin moverme del lugar

Los ojos se me perdieron
En aquella inmensidad
Y me olvidé de mi mismo
Tanto mirar y mirar.

De pronto me ha preguntado
La voz de la soledad
Si andaba buscando el cielo
Y yo respondí quizás

El cielo está dentro de uno
Y está el infierno también
El alma escribe sus libros
Pero ninguno los lee

A veces uno camina
Entre la sombra y la luz
En la cara la sonrisa
Y en el corazón la cruz

Búscalo al cielo en ti mismo
Que allí lo vas a encontrar
Pero no es fácil hallarlo
Pues hay mucho que luchar

Por caminos solitarios
Yo me puse a caminar
Por fuera nada buscaba
Pero por dentro quizás.



Atahualpa Yupanqui



23 de junio de 2014



SU TRISTEZA ERA SUAVE

como el color de un lirio.
Y su dolor había conocido
a los primeros enamorados
que habitaron el planeta.

Por eso ahora
que se habían separado,
comenzaron
a estar
más cerca
que nunca
el uno del otro.


Miguel Angel Asturias






20 de junio de 2014




Serenata para la tierra de uno

Porque me duele si me quedo 
pero me muero si me voy, 
por todo y a pesar de todo, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.

Por tu decencia de vidala 
y por tu escándalo de sol, 
por tu verano con jazmines, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.

Porque el idioma de infancia 
es un secreto entre los dos, 
porque le diste reparo 
al desarraigo de mi corazón.

Por tus antiguas rebeldías 
y por la edad de tu dolor, 
por tu esperanza interminable, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.

Para sembrarte de guitarra, 
para cuidarte en cada flor 
y odiar a los que te castigan, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.


 María Elena Walsh 
(Fotografía: María Elena Walsh y Mercedes Sosa)







18 de junio de 2014





La canción de Buenos Aires

Buenos Aires, cuando lejos me vi
sólo hallaba consuelo
en las notas de un tango dulzón
que lloraba el bandoneón.
Buenos Aires, suspirando por ti
bajo el sol de otro cielo,
cuanto lloro mi corazón
escuchando tu nostálgica canción.

Canción maleva, canción de Buenos Aires,
hay algo en tus entrañas que vive y que perdura.
Canción maleva, lamento de amargura,
sonrisa de esperanza, sollozo de pasión.
Ése es el tango canción de Buenos Aires,
nacido en el suburbio que hoy reina en todo el mundo.
Éste es el tango que llevo muy profundo,
clavado en lo mas hondo del criollo corazón.

Buenos Aires, donde el tango nació,
tierra mía querida.
Yo quisiera poderte ofrendar
todo el alma en mi cantar
y le pido a mi destino el favor
de que al fin de mi vida
oiga el llorar del bandoneón
entonando tu nostálgica canción.


Letra: Manuel Romero
Música: Azucena Maizani y Oreste Cúfaro
(Este tango, compuesto en 1932, fue grabado por Carlos Gardel
con acompañamiento de guitarras)








16 de junio de 2014








Misterios gozosos

A veces, tan ligera
como un pez en el agua,
me muevo entre las cosas
feliz y alucinada.

Feliz de ser quien soy,
sólo una gran mirada:
ojos de par en par
y manos despojadas.

Seno de Dios, asombro
lejos de las palabras.
Patria mía perdida,
recobrada.



Rosario Castellanos











13 de junio de 2014






POR SIEMPRE

Si la esmeralda se opacara, 
si el oro perdiera su color, 
entonces, se acabaría 
nuestro amor. 

Si el sol no calentara, 
si la luna no existiera, 
entonces, no tendría 
sentido vivir en esta tierra 
como tampoco tendría sentido 
vivir sin mi vida, 
la mujer de mis sueños, 
la que me da la alegría... 

Si el mundo no girara 
o el tiempo no existiese, 
entonces, jamás moriría 
Jamás morirías 
tampoco nuestro amor... 
pero el tiempo no es necesario 
nuestro amor es eterno 
no necesitamos del sol 
de la luna o los astros 
para seguir amándonos... 

Si la vida fuera otra 
y la muerte llegase 
entonces, te amaría 
hoy, mañana... 
por siempre... 
todavía.

Mario Benedetti









11 de junio de 2014





" Cómo el otro muchacho logró arrastrar a la pareja las ocho leguas que lo separaban del pueblo es tan extraordinario como la tragedia que motivó esta hazaña. Llegó por fin después del mediodía en medio de la indiferencia de siempre. Pero, como en todos los pueblos, la extraordinaria presencia congregó enseguida un público demasiado asombrado para reaccionar ante el horror de inmediato. Podía parecer una feria. Pero entre los últimos que acudieron, estaba la pretendida novia por un día cuyo horror tuvo un límite. Claro que reconoció enseguida a su novio. Lo que no vio es que ahora, ante la algarabía, había entreabierto él los ojos. Nadie lo vio porque en ese momento la caguama, que, como todas las tortugas, era inmortal, exhaló una especie de alarido que no pareció salir de la boca de la bestia sino de entre los labios abiertos de la novia ante su pretendiente. El muchacho, todavía sobre la tortuga, cerró los ojos y por un momento creyó que soñaba con su noche nupcial. "

Guillermo Cabrera Infante

Fragmento de "La voz de la tortuga"







9 de junio de 2014








(Espacio en blanco para que caigan las lágrimas de Sara y Alicia)






La imprenta le mandará a Laure Guille las pruebas de la versión francesa. En cuanto al texto en español, no me han enviado nada hasta ahora. ¿Lo corrigen ustedes en B.A.? No era eso lo convenido, creo. Ya saben que estoy dispuesto y que incluso deseo la oportunidad de corregir yo mismo las pruebas. Si escriben a Lausanne, díganlo a la imprenta para evitar malentendidos.

Con la generosidad a la que ya me tienen acostumbrado, ustedes me ofrecieron enviarme copia de las fotos que me interesaran. En ese caso, y agradeciéndoles desde ahora tanta bondad, les pido las: 42/539,558,505 y 550. Una amiga de Mendoza está terminando un libro sobre mí y quiere ilustrarlo. ¿Puede utilizar esas fotos poniendo la mención correspondiente? Díganmelo francamente. Como son las mejores fotos que jamás me han hecho, yo estaría muy contento de que así fuera, pero si hay problemas de otro orden también quiero saberlo.
Aurora les envía un saludo afectuoso y yo las abrazo con mucho cariño,


Julio.

(Carta de Julio Cortázar a Sara Facio y Alicia D'Amico)








6 de junio de 2014





Ésa es tu pena.

Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres
que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina
del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza
en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre
columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.

Olga Orozco








4 de junio de 2014




He aquí algunos pasajes de la Carta que Victoria Ocampo escribiera a María Elena Walsh en ocasión de haber presenciado su obra teatral Canciones para Mirar. 

La carta completa, junto con  poesías, notas publicadas en la Revista Sur y el resto del epistolario inédito que durante años intercambiaron María Elena y Victoria,  forman parte de un libro llamado “María Elena Walsh en la casa de Doña Disparate” donde además de la correspondencia imperdible entre estas dos talentosas mujeres está acompañado por fotografías de Sara Facio y de la Fundación Sur, aportando fiel testimonio del cariño y  admiración que ambas se profesaban. 

Sobre “Canciones para mirar” 

Victoria Ocampo.

San Isidro, 20 de Mayo de 1962

Querida María Elena Walsh:

“Te escribe Doña Disparate. En ella me he transformado, o más bien dicho me han transformado la gran función de los Plin. Cuando reían a carcajadas los niños que llenaban la sala, yo tenía que esforzarme para no llorar (cosa que hicieron sin inhibiciones algunos espectadores de tres años… Por distintos motivos, supongo). 

A mayor abundamiento y para no perder la mala costumbre (así aseguran) de explicar lo que me pasa (de no explicar precisamente eso, no sé qué demonio explicaría) te aclararé que lo que provoca en mí cierto estado emocional (cierto: hay otros) es el logro perfecto de la expresión de algo. De algo, por insignificante que parezca a quien no tenga ojos para ver, oídos para oir… y una reserva de lágrimas que no se lloraron cuando la vida tenía trasa de descarrilárselos para siempre. 

De algo que puede ser el canto de una hormiga (si los jardineros la dejaran cantar), la historia de una polilla, o la irrupción en la sala Casacuberta (del majestuoso Teatro San Martín) de “Mambrú se fue a la guerra” coreado por un público delirante, trepidante, exhalando felicidad….

Lo curioso, querida María Elena, y de ahí mi semejanza con Doña Disparate, es que mis ganas de llorar nacían de una especie de gran consuelo, de un respirar hondo después de haber respirado, superficialmente, penosamente. No sólo se me contagiaba aquella dicha respiratoria por vía de las voces infantiles. Me invadió ante todo por las canciones y las voces de las dos que cantaban “y nada más”…

Tus canciones para mirar bañan en esa atmósfera poética latente en todas partes. La traducen como si fuera fácil traducir. Como si fuera fácil… Y así, por influjo personal, hipnotizas a los niños que escuchan, fascinados, lo que no pueden entender del todo, apreciar del todo, lo que a veces no les divierte del todo. Es una hazaña. No la realiza, con esos medios, sino un poeta que lo es de veras. Es decir, alguien capaz de transformar un zapallo en carroza “y nada más”.

Tus canciones para Mirar –lo pensaba yo ayer- son “couleur de temps”. Descubrí cuánto me gustaba ese color antes de darme cuenta de que era el de la poesía misma.

Como el pájaro azul de mi cuento preferido, tus canciones me socorrieron tan prontamente que casi tuve que salir de la sala, junto con algún espectador de corta edad; ese espectador daba rienda suelta a emociones ruidosas que con los años aprendemos a disimular.

¿Qué más podría agregar, María Elena Walsh?

P.D.: Si. Puedo agregar que los trajes eran encantadores en su sencillez. Y que hasta la sillita obedecía: era tribuna, bote, cualquier cosa…

(Publicada en la Revista Sur, Nro: 277, Julio-Agosto de 1962)
Fotos: 1) Victoria Ocampo (Archivo Fundación Sur)
            2) María Elena Wlash (Sara Facio)








2 de junio de 2014







Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:

“¡Es hora de embriagarse!"

Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.    


Charles Baudelaire