24 de noviembre de 2015




Feliz cumpleaños Ricardo Piglia! 

" Después de complicadas operaciones que ocupaban las siestas de mi infancia yo abría el cajón y en secreto espiaba los secretos de aquel hombre del que todos, en casa, hablaban en voz baja. Convicto y confeso decía (me acuerdo) uno de los titulares y siempre me emocionaba ese título, como si aludiera a acciones heroicas y un poco desesperadas. "Convicto y confeso": repetía y me exaltaba porque no entendía bien el significado de las palabras y pensaba que convicto quería decir invencible. "

Ricardo Piglia 
(Fragmento de "La invasión") 









16 de noviembre de 2015



En recuerdo de Alberto Girri


Partida

¡Oh, Señora, dadme otra noche!

Todo es distinto,
los cuentos con oro y árboles cargados de rubíes
no abrigan más.
Solo, aún no sé quién es el prójimo.

¡Oh, Señora, dadme otra noche!
Que retorna el marinero
y retorna con canciones nuevas
"tango,
tango lyrics are alway tragic"...

Todo es distinto.
En la costa desmayada, sin aire,
la panza picoteada de las rocas
se ablanda entre caricias transparentes.
Atrás, cipreses vacíos de colgados,
esperan también.
Esperan el regreso de cielos mejores,
cielos del cuatrocientos,
fondo para los habituales monasterios,
y moribundos inventivos que lo saben todo.

¡Oh, Señora, dad otra noche!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Playa sola"












11 de noviembre de 2015




Recordamos al gran escritor Carlos Fuentes en un nuevo aniversario de su nacimiento.

“Volvió a abrir los grifos, a empapar la toalla, a cubrirse la cara con ella. Se limpió las orejas y se roció el rostro con una loción excitante que le hizo exhalar con placer. Limpió la hoja y volvió a colocarla en el rastrillo, y este en su estuche de cuero. Tiró del tapón y contempló, por un instante, la succión del charco gris de jabón y vello emplastado. Observó las facciones: quiso descubrir al mismo de siempre, porque al limpiar de nuevo el vaho que empañaba el cristal, sintió sin saberlo —en esa hora temprana, de quehaceres insignificantes pero indispensables, de malestares gástricos y hambres indefinidas, de olores indeseados que rodeaban la vida inconsciente del sueño— que había pasado mucho tiempo sin que, mirándose todos los días en el espejo, se viera […]. Abrió el botiquín y tomó los puentes que dormían en el fondo de un vaso con agua. Los enjuagó rápidamente y, dando la espalda al espejo, se los colocó. […] Pasaba el jabón por el cuerpo magro, de costillas salientes, el estómago flácido y los músculos que aún conservaban cierta tirantez nerviosa, pero que ahora tendían a colgarse hacia adentro, de una manera que parecía grotesca, si él no mantenía una vigilancia enérgica y postiza.”

Carlos Fuentes

(La muerte de Artemio Cruz)











5 de noviembre de 2015




Adiós las mutuas manos y las sienes 
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes 
la fiel memoria y los desiertos días.


Jorge Luis Borges